Nunca me he enamorado con facilidad.
O sea, si he pensado q alguien era guapo en el transporte o en alguna salida, pero eso era solo atracción del momento. Gustarme de verdad... muy pocas personas en sí.
Curiosamente, con casi todas esas personas el interés terminó siendo correspondido. Una de ellas incluso estuvo a nada de convertirse en mi primera relación.
Pero entonces, a veces me pregunto por qué.
Cuando descubro que le gusto a alguien y yo no siento lo mismo, simplemente sigo con mi vida. No me obsesiono ni nada parecido. Pero, de vez en cuando, esa pequeña pregunta vuelve a aparecer en mi cabeza:
"¿Por qué?"
Y bueno, nunca termino de entender q pueden ver en mí.
Muchas personas me han dicho que soy bonita. Siendo sincera, hay días en los q me lo creo. Pero también hay días en los que no. Es como si una parte de mí aceptara esos cumplidos mientras otra insistiera en decirme que están exagerando.
Sin embargo, todo cambia cuando la persona que me gusta también siente lo mismo. Ahí ya no aparece solo un "¿por qué?". Aparecen cien preguntas más.
La persona q más me marcó fue alguien que me gustó durante un año y medio en la secu.
Durante todo ese tiempo me guardé lo que sentía hasta q, un día, reuní el valor para decirle la verdad. Y, para mi sorpresa, él sentía exactamente lo mismo.
Nunca llegamos a ser algo oficialmente, pero estuvimos muyyy cerca de serlo.
Y, aunque nunca dejé de ser yo, sentía que debía convertirme en una versión perfecta de mí misma.
Con mis amigos puedo hablar sin pensar demasiado, hacer bromas, reírme fuerte y decir cualquier tontería. Con él también podía ser así, pero al mismo tiempo sentía que todo tenía que salir perfecto: cada conversación, cada reacción.
Como si un pequeño error fuera suficiente para que dejara de verme de la misma manera.
Lo curioso es que esas inseguridades no nacieron por él. Ya existían desde antes. Solo q él hizo que las notara mucho más.
A todo eso también se sumaban otras cosas que estaban pasando en mi vida. En ese momento estaba preparándome para ingresar a la universidad nacional, tenía muchas preocupaciones y atravesaba una etapa de bastante confusión. Creo que todo terminó mezclándose.
Además, había algo que nunca lograba sacarme de la cabeza.
Lo veía atractivo que me preguntaba constantemente por qué alguien como él podría fijarse en alguien como yo. Y la vrdd, nunca encontraba una respuesta que me convenciera.
El problema nunca fue él.
Sino q era la imagen que yo tenía de mí.
Porq, aunq me digan q soy bonita, todavía hay una parte de mí que no termina de creérselo.
Y cuando alguien que realmente me gusta me elige, esa parte empieza a hacer mucho ruido.
Me gusta imaginar algo así. Me emociona pensar en compartir mi vida con alguien. En enamorarme. En querer mucho.
Pero también hay momentos en los que imagino otra posibilidad y pienso:
"Ay no, q vergüenza." Y cambio de tema como si nunca hubiera pensado en eso.
Hasta que vuelvo a ver una pareja caminando de la mano, alguien abrazando a la persona que quiere o una historia de amor que me hace sonreír. Entonces vuelvo a decir lo mismo.
"Q bonito" "Yo también quisiera vivir algo así".
Supongo q siempre he estado enamorada de la idea del amor. De encontrar a alguien con quien todo se sienta natural.
Tal vez por eso, cuando esa posibilidad aparece de verdad, me da tanto miedo. No porq desconfíe de la otra persona. Sino porque todavía estoy aprendiendo a creer que alguien puede elegirme sin que yo tenga que ser perfecta.
Quizá ese ha sido mi mayor autosabotaje. Pensar que el amor es algo que tengo que merecer, cuando tal vez el amor no funciona así.
Entonces algún día deje de preguntarme "¿por qué yo?". Y simplemente pueda sonreír, tomar la mano de esa persona y creerle cuando me diga que le gusto.
Creo que muchas veces nos cuesta creer que alguien pueda querernos porque nosotros mismos no terminamos de ver todo lo bueno que tenemos. Me gustó mucho cómo explicaste eso de que el problema no era la otra persona, sino la imagen que tenías de ti. Ojalá poco a poco puedas creerte también todas esas cosas bonitas que los demás ven en ti.
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